miércoles, 5 de marzo de 2014

A Chávez en aniversario de su último adiós



Amigo es preciso trabajar hasta la muerte.
                                    Simón Bolivar
Cuando escuché la noticia  de su partida, no tenía con quien compartirla, estaba en una habitación del  Costillar de Rocinante, bajé al lobby del hotel, todo el mundo con las lágrimas en los ojos, no hizo falta decirnos ni media palabra. Se fue pero estará por siempre en nosotros.

No sé ni cómo hoy he podido comentar sobre ese hecho que dejó a todos sin habla. Él sí tuvo el coraje de hablar, de preparar a todos los venezolanos, a todos los que lo seguían, antes de de su partida final. Qué fuerza tenía caramba, la fuerza que Dios da a todos los que creemos en él, pero se fue tranquilo, se marchó sabiendo que dejó infinitas muestras de cómo ser un buen cristiano, buen revolucionario, se fue siendo un hijo de Dios, de Bolívar, de Fidel y de tantos otros que lo enseñaron a amar sin reparo.
Hoy lo recuerdo con sonrisa, con amor y paz. Él lo merece.

No hay comentarios:

Publicar un comentario